domingo, 14 de febrero de 2010

Longevidad



-¡Ya basta!Es suficiente- susurró con suavidad. Apartó la mano del pomo de su espada y se retiró con ella un mechón de pelo de la cara-. Es todo tan confuso. Es todo tan... extraño. ¿Cómo podría explicarlo yo? ¿A quién se lo voy a explicar? ¿Acaso a ti? Tú, que has vivido esto durante más de ochocientos años; tú, que has sufrido más traiciones de las que puedes contar. Tú, a quien los dioses bendijeron con la longevidad y maldijeron con el recuerdo y el dolor. ¿A cuántos has perdido, Naxtlor? ¿A cien?¿Quinientos? ¿Tal vez mil? Dicen que la inmortalidad es un don entregado a pocos elegidos, seres de gran poder. Dicen que es un regalo de los dioses, poder vivir casi tanto como ellos.Pero también hay quien dice que es una maldición. Ver morir a tus seres queridos, a aquellos seres a los que has amado durante una significativa parte de tu penosa existencia. Seres por los que habrías sido capaz de morir.Ah no... cierto... no puedes morir.No tienes ninguna vida que entregar.
-Mide tus palabras, joven elfa. No estás en posición de atacar a nadie. No podrías ni tan siquiera acariciarme con esa inútil espada que llevas colgada al cinto.
-No me subestimes, Inmortal.Probablemente sea más joven que tú, Naxtlor. También seré más inexperta en lo que a tiempo se refiere. Pero no pienso tolerar que ni tú, ni nadie me falte al respeto. Mi esencia, mi poder y mi alma, tienen, en el reino de los dioses, la misma valía que los tuyos. No oses lanzar tus ofensas contra mí. Será mejor que las guardes en algún lugar en el que no puedan herir a nadie.
Y dicho esto, Màerwen salió de la sala, la capa del viaje, ya raída, ondeando al son de una brisa inexistente.
Jarrow y Sayer compartieron una atónita mirada y un mismo pensamiento: Si existía alguien en Tirya capaz de hacer callar a un demonio Inmortal, era esa muchacha.

1 comentario:

  1. Athinea, la inmortalidad es con lo que todos los mortales aspiramos, pero antes de obtenerla debs tener claro que para ser felices con ella debemos ser por encima de todo egoistas...

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